Otro · 22 de octubre de 2026
🟢 GRAN ACTO PÚBLICO con Santiago Abascal en Ávila
| Quién | Similitud | Decisión | Habla | Etiqueta |
|---|---|---|---|---|
| Santiago Abascal Vox | 0,88 | Identificado por la voz | 18 min | SPEAKER_02 |
| Hablante sin identificar 4 | 0,32 | Sin identificar | 5 min | SPEAKER_03 |
| Hablante sin identificar 2 | 0,39 | Sin identificar | 3 min | SPEAKER_04 |
| Hablante sin identificar 3 | 0,37 | Sin identificar | 1 min | SPEAKER_00 |
| Hablante sin identificar 5 | 0,16 | Sin identificar | 34 s | SPEAKER_01 |
| Hablante sin identificar 1 | 0,47 | Sin identificar | 25 s | SPEAKER_05 |
Similitud: coseno entre la voz de este hablante y la huella de voz más parecida (1 = idéntica). Se acepta un nombre con 0,55 o más, al menos 0,10 por encima de la segunda huella y 20 s de voz. Por debajo, el hablante queda sin identificar.
Detalles técnicos
Transcripción
Usted es el jefe de Ábalos, usted es el jefe de Coldo, usted es el jefe de Zerdán y usted es el socio o el jefe de Zapatero, pero eso ya nos lo dirán los tribunales.
Todos vosotros, Santiago Abascal. A continuación, vamos a escuchar el himno La muerte no es el final, en homenaje a las víctimas del accidente de tren de Urda.
Buenas tardes a todos. Queremos trasladar nuestro más sentido pésame a las familias de los fallecidos. Gracias a todos, todo nuestro cariño a los heridos y nuestro agradecimiento al equipo de emergencia y voluntarios del accidente de ayer. Como dijo nuestro presidente, desde Vox seguimos trabajando sin descanso por una España mejor. Bienvenidos Ávila y gracias por acompañarnos esta tarde. En especial, si me permitís, a nuestros concejales, coordinadores, afiliados y voluntarios que día a día trabajan en nuestros pueblos y hacen que este proyecto siga creciendo. Solo hay que ver cómo está la sala hoy. Muchísimas gracias. Gracias. Agradecemos de corazón que nuevamente nos acompañe nuestro presidente Santiago Abascal. Si me permitís un inciso, la última vez que estuve justamente aquí, en este escenario, era para presentar al candidato de la Junta de Castilla y León, Carlos Poyán. Y hoy, unos meses después, me orgullece volver a darle el paso, pero esta vez como vicepresidente primero de la Junta. Es un honor, Carlos, cuando quieras.
Buenas tardes, Ávila. Muchas gracias por estar aquí y también muchas gracias por, como decía Sara, por vuestro apoyo el mes de marzo, que nos permitió obtener un gran resultado y poder entrar a formar parte del Gobierno de Castilla y León. Muchísimas gracias. Gracias. Fijaros, en un día como hoy, yo creo que el mejor homenaje que podemos dar a las víctimas, a sus familiares y a toda la gente que está sufriendo por ese accidente es estar hoy aquí para denunciar la corrupción y la mafia que nos gobierna desde hace ocho años. Creo que es el mejor servicio que podemos darles hoy. Ante esas críticas que estamos recibiendo, nosotros seguimos adelante. Lo hemos hecho la semana pasada en León, en Burgos, en Segovia, esta semana en Zamora, ayer en Valladolid. Creo que hoy la respuesta de Ávila es la misma y lo seguiremos haciendo así por toda España. Seguirá nuestro presidente por toda España llevando nuestro mensaje. Y lo hacemos porque tenemos muchas cosas que contaros. Y también lo hacemos porque podemos miraros a la cara y tener seguro que de aquí en adelante nosotros también podremos seguir mirándoos a la cara porque no os engañaremos ni os mentiremos nunca como hacen otros. Hoy quería hablaros de remigración, de regulación, de prioridad nacional, esos ejes de nuestra campaña, de la campaña electoral del 29 de noviembre Gracias, señor presidente. Y que pedimos que lleve al banquillo a este gobierno corrupto, mafioso, que lleva ocho años engañándonos y que no vamos a permitir que lo siga haciendo. Un gobierno que ha puesto durante estos ocho años en peligro la vida de los españoles y que estar convencidos de que no va a ocurrir así, pero si siguiera otros cuatro años más sería un auténtico peligro para este país. Por eso, tenemos el 29 de noviembre una cita muy importante y depende de todos vosotros y de todos nosotros, desde luego. Ese apoyo que ya nos habéis dado en Castilla y León, en Aragón, en Extremadura, en Andalucía, estoy seguro que se va a redoblar y vamos a conseguir obtener un gran resultado el 29 de noviembre para que nuestro presidente pueda estar en el Palacio de la Moncloa más pronto que tarde. Gracias, señor presidente. Estoy seguro de que el 29 de noviembre, y así lo quiero además, seas capaz de quitarnos el título que ostentamos en Castilla y León, que es el de mejor resultado de Vox en unas elecciones. Y estoy seguro que te vamos a entregar ese listón a ti y vas a hacerlo muy bien y nos vas a quitar ese título que todos queremos que ostentes tú a partir del 29 de noviembre. Así que muchas gracias y como has dicho todos estos
días, estas elecciones todo por España.
Y ahora os dejo con una persona que una vez más vuelve a dar un paso al frente, como ya lleva dando muchos durante mucho tiempo, en su etapa profesional, ahora como portavoz del partido. Y estoy seguro que a partir del 29 de noviembre vamos a tener todos un gran diputado nacional por Ávila en el Congreso de los Diputados. Samuel Vázquez.
Muchísimas gracias a todos. Gracias Santiago por confiar en mí para representar a la provincia de Ávila. Gracias. Muchísimas gracias, aunque la verdad es una pena que ni siquiera nos dejen celebrar las fiestas, estos sinvergüenzas, porque siempre nos tienen de mal humor. Pero bueno, hay que seguir, toca seguir, no queda otra. Decía que me acompañan en este caminar y pido que se levanten y un aplauso para ellos, por favor. Número 2, número 3 y número 1 al Senado, Sara, Lorenzo Serapio, Clara. Clara, en esta ciudad a la que aspiro a representar hice mis dos juramentos más sagrados, el más importante el que hice con mi mujer en Santo Tomás y que doy pie a lo que hoy se llama familia numerosa, otro el profesional que hice en la Academia de Ávila. Ávila, me voy a parar un poquito y me vais a perdonar, la persona que probablemente más ilusión habría hecho verme hoy aquí, representando a Ávila, al lado de Santiago Abascal, ya no está entre nosotros. Es mi tía, tía España, casi se llamaba, está mi suegra, que es su hermana, y desde aquí, un beso al cielo. Casi todos los actos están condicionados por lo que ha pasado, otra vez, de desgracia en desgracia, con este gobierno. Ayer veía con cierta estupor la inquina con la que algunos periodistas nos trataban, nos insultaban, nos deshumanizaban por no parar. Porque en España durante mucho tiempo ellos han decidido cuándo se para y cuándo no, cuándo se arranca y cuándo no, y se creen que eso va a seguir siendo así. Esos mismos periodistas que nos insultaban tres horas más tarde, estaban publicando filtraciones de sus amigos del gobierno para pretender salvar al gobierno y culpar a unos trabajadores. Esa es la moral de esta gente. Esos son los que nos dicen que paremos a nosotros. Evidentemente no querían luto, querían silencio para construir un relato como han hecho tantas veces. Todavía recordamos Paiporta, cuando la gente estaba intentando entre el barro todavía localizar a sus hijos y uno de ellos, lleno de rabia, le dio con una bandera en el hombro al presidente. Movilizó un grupo de élite de la Guardia Civil, lo llevó en un helicóptero, un grupo experto en grupos ultras de extrema derecha Para señalar al pueblo de Paiporta como extremistas. No había ningún extremista. Eran los papás buscando a sus hijos. Eran los hijos buscando a sus papás debajo del barro. Pero como digo, toca seguir y ahora toca Ávila. El domingo hicimos nuestra primera reunión. Mi portavocía no me deja mucho más tiempo. Vinimos el domingo, nos reunimos aquí, la prensa se hizo eco. Vox es el primer partido que echa a trabajar en Ávila. Inmediatamente el lunes y el martes echaron a trabajar PP y PSOE. Y me ha extrañado mucho porque los candidatos de PP y PSOE son los mismos que ya llevan años en el Congreso. Y los he escuchado. He escuchado, en concreto, el del PP. Dice, toca hablar de Ávila o algo parecido. ¿Y de qué has estado hablando hasta ahora? Todos estos años. Ahora, cuando queda un mes para las elecciones, ¿toca hablar de Ávila? Ávila es una de las provincias más abandonadas, una de las provincias más olvidadas en Madrid. Y, obviamente, quien ha sido parte del problema difícilmente va a ser parte de la solución. Aunque ahora, a un mes vista de las elecciones, quieran hablar de Ávila. ¿De qué han estado hablando estos dos? Bueno, uno sabemos que alguna noche se fue a cenar al Ramsés con el Tito Berni, pero ¿de quién estaban hablando estos dos durante años? Los trenes ahora que están lamentablemente en boca de todos,
sabéis que no, que no han hablado de eso, ¿verdad?
Porque yo llegué a esta ciudad hace 25 años más o menos y esto es una verdad. En aquel momento se llegaba a Madrid en menos tiempo de lo que se llega ahora. Ahora, hace 25 años. O sea que de los trenes no han hablado. Me imagino que a lo mejor han hablado de los peajes. ¿Creéis que han hablado de los peajes? No, porque los peajes cada vez son más caros. Tengo anotado aquí que en 2015 el Partido Popular dijo que es cuestión de un par de meses que se quiten los peajes. Y en el 2018 el Partido Socialista dijo tres o cuatro meses se quitan los peajes. En el 2020 nos encerraron a todos en nuestras casas y aprovecharon para prorrogar la licitación. O sea que de peajes tampoco lo ha hablado en el Congreso. Ávila es una provincia que está muy cerca en el mapa de Madrid, es decir, que debería tener muchas oportunidades, pero muy lejos por precios, por oportunidades, por infraestructura, muy lejos. Porque nadie nunca ha hablado de Ávila en Madrid. A lo mejor, no lo sé, puede que hayan hablado de lo de la extensión del Museo del Prado, No, tampoco no. La primera vez que se planteó la extensión del Museo del Prado a Ávila fue en 1998 y todavía la estamos esperando. No han hablado de nada de esta provincia de Madrid, de nada. Ahora de qué quieren hablar. Ahora sí se va a hablar de Ávila, voy a hablar yo en el Congreso de Ávila. El otro peor, el otro ha dicho que es que esto está vaciado, que no hay gente, que no hay niños, entonces debe querer sustituirnos y traerlos de fuera. No hay gente por la ausencia de políticas de natalidad, no hay gente porque no hay futuro, no hay oportunidades y los jóvenes abulenses se tienen que ir. Por eso no hay gente, por culpa vuestra. Y para acabar, antes de darle paso a Santiago, de la que habéis entrado, sobre todo los que no sois de aquí, os habéis maravillado con lo que dejabais a vuestra espalda, que es una muralla bellísima, la muralla mejor conservada de Europa. Estéticamente es muy bella, pero no es solo lo estético, la muralla no es solo lo estético. La muralla es lo que guarda, la muralla es lo que protege. Protege un mundo que construyeron nuestros abuelos para nosotros. Protege cultura, dinámicas sociales, protege una basílica, protege una catedral, protege caminos que en España, de norte a sur, de este a este, van de iglesia en iglesia. Y ese es el mundo que queremos conservar, el mundo que protege esa muralla. No queremos otro mundo. No lo necesitamos. Queremos ese mundo intacto. Y para eso está nuestra muralla. Me habréis oído alguna vez decir que Occidente es Grecia, Roma y el cristianismo, la búsqueda de la verdad y la belleza, el imperio de la ley, el estado de derecho y la ética, la moral cristiana. Todo eso se protege dentro de esa muralla. Todo, a cada paso. Desde Santa Teresa, su casa natal, hasta saliendo de ella, hasta los cuatro puestos donde la encontraron cuando se quiso fugar para hacerse mártir. Habréis visto la estatua de San Juan de la Cruz, que fue confesor aquí al lado, en la encarnación. Todo eso es lo que somos. Todo eso es lo que necesitamos proteger. No queremos otro mundo, queremos nuestro mundo. Y vamos a luchar con todas nuestras fuerzas para defenderlo. Hemos visto en Francia y lamentablemente aquí en casa, hemos visto en Ceuta que hay personas dispuestas a derribar esa muralla. Abulenses, nosotros vamos a defenderla. Nadie mejor para defenderla que tener al frente a Santiago Abascal.
74 compatriotas han muerto y otros muchos han sido heridos en un accidente ferroviario injusto y evitable. Y nosotros estamos hoy aquí precisamente no para hacer política, como están diciendo algunos, estamos para hacer justicia, para no callar jamás, para no admitir que nos silencien y para decir que vamos a dejarnos la piel para que esto jamás vuelva a ocurrir en España. Estamos aquí hablando para manifestar nuestro luto, para manifestar nuestra rabia, para manifestar nuestro recuerdo emocionado y para manifestar nuestra solidaridad con las familias de esos españoles que se han ido tan injustamente hace muy pocas horas. Estamos aquí también, y eso es quizá más importante que simplemente mostrar buenos sentimientos, para mostrar y anunciar nuestro compromiso absoluto de no descansar hasta que los españoles se sientan seguros en su propia patria, hasta que los españoles se sientan seguros para volver a montar en el tren, Hasta que los españoles se sientan protegidos por sus instituciones. Y estamos aquí también para manifestar nuestro compromiso absoluto de no parar y de no detenernos hasta que se depuren responsabilidades y hasta que se haga justicia. Son 74 españoles muertos por ahora, pero no son 74. Son ya 120 en un año en accidentes ferroviarios. ¿Por qué no ha dimitido aún el ministro de Transportes y por qué no ha dimitido aún el presidente del Gobierno? ¿Por qué no ha dimitido esa pareja siniestra que está detrás de la toma de decisiones en muchos aspectos de nuestra política que están degradando las instituciones y que tienen estas consecuencias? Esa es la pregunta que nosotros nos hacemos. Gracias, señor presidente. Periodistas, los que nos preguntan por qué no hemos detenido esta campaña, también están haciendo su trabajo. Pues bien, nosotros no estamos de fiesta. Nosotros estamos aquí haciendo nuestro trabajo y cumpliendo nuestro deber. Y que tengan claro todos aquellos que hoy quieren que callemos que no lo van a lograr nunca, con ninguna hipocresía, con ninguna intimidación y con ningún tipo de chantaje emocional. Nosotros estamos aquí precisamente para decir que no
estamos de fiesta, no
somos nosotros los que andamos de bailecitos en los mítines, no somos nosotros los que vamos a RTVE también a bailar y hacer chistes sobre la situación de la Renfe. Eso hizo hace muy pocos días el ministro de Transportes al que le exigimos su dimisión. Y dicho todo eso, yo quiero a todos daros las gracias por estar precisamente hoy aquí, por vuestra conciencia colectiva, por vuestra determinación, por no dejaros asustar ni condicionar. Y del mismo modo que os doy las gracias emocionadas, yo quiero mostrar un desprecio infinito a ese ministro de Transportes y a su jefe, a Óscar Muerte y a Pedro Sánchez, que han convertido el 29 de noviembre, después de su brutal corrupción, de sus traiciones sin freno, en un día para parar al fascismo. Así nos llaman. El otro día Puente salió él mismo diciendo precisamente que el 29 de noviembre había que parar al fascismo, que había que frenar al fascismo. Frenar al fascismo les gusta mucho. Que frenen un tren es pedirles demasiado a estos corruptos y a estos traidores. Porque no estamos para chistecitos ni para bailes, ni para dejar nuestro trabajo y nuestra obligación, ni para callar que no estamos ante un error humano. No es verdad que se trate de un error humano. Si hay un error humano hoy es que Pedro Sánchez y Óscar Puente sigan en el Gobierno. Ellos son el error humano. Pero con este accidente no es verdad que estemos ante un error humano. Lo que es verdad es que el Gobierno se ha dado una prisa asquerosa en señalar a un pobre hombre, a un trabajador al que han expuesto. ¿Cómo se apresuraron algunos a decir que era un error humano? Los mismos que nos pedían callar, como acaba de recordar aquí nuestro compañero Samuel. Esto es como si una ciudad falla en todos los semáforos, el guardia de tráfico no puede organizar la circulación, se produce un accidente y los políticos le echan la culpa al guardia de tráfico. Aquí hay que investigar hasta el final qué ha pasado en Adamuz, qué ha pasado en Toledo, ¿Qué ha pasado en la riada de Valencia? ¿Qué ha pasado en el apagón y en todos los crímenes que este gobierno, por corrupciones y por fanatismos ideológicos, ha cometido contra su propio pueblo? Lo que es verdad es que han intentado buscar una cabeza de turco, en primer lugar, y en segundo lugar, pues que les hemos visto haciendo eso que nos repugna tanto ya. Han ido al CECOPI, palabreja que ya prácticamente conocemos todos como consecuencia de las inundaciones en Valencia y allí han aparecido con sus chalequitos y con sus uniformes y después intentarán organizar un gran funeral arrebatando la privacidad del dolor a las familias y allí aparecerán muchos políticos culpables con lágrimas de cocodrilo. Nosotros no somos como ellos. No es un error humano, ni siquiera un error técnico. Es un crimen contra los intereses de España, porque no es normal tener un gobierno que actúa como una organización criminal en todos los órdenes. No es normal tener un gobierno que parece un gobierno coleccionista de delitos del Código Penal. Los han cometido todos y los han indultado o amnistiado todos también. La malversación, los golpes de Estado, las traiciones, incluso han intentado cometer delitos que eran demasiado para un clan de narcotraficantes. Cuando un clan de narcos dice a los emisarios de Ferraz que ellos no se dedican a eliminar jueces y que ellos no estaban dispuestos a hacer desaparecer a una juez y perseguir a sus hijos hasta el colegio, Que investigaba al hermanísimo del presidente del gobierno, cuando un clan de narcos tiene más moral que un gobierno, los españoles estamos en serio riesgo. Y no estamos dispuestos a callar eso ni ayer, ni hoy, ni mañana. Cuando un gobierno, además de coleccionar delitos y de intentar eliminar jueces, intenta robar unas elecciones. Reacciones con la trampa gigantesca de la ley de nietos que Vox detectó y llevó ante el Supremo y ha salvado a los españoles de un brutal fraude electoral. Cuando un gobierno está presidido por un tipo que robó las elecciones primarias a sus propios compañeros socialistas. Lo hemos sabido por los que están en el banquillo, por los que están en prisión, ya lo han contado todo. Cuando un gobierno, por sus corrupciones y sus fanatismos ideológicos y climáticos, destruye infraestructuras, cuando un gobierno degrada la atención sanitaria como consecuencia de regalar la sanidad pública pagada por los trabajadores españoles esforzados y humildes a todo el mundo, Cuando un gobierno entrega Ceuta a una invasión, cuando un gobierno se niega a proteger nuestra muralla y labre ante los invasores, cuando un gobierno le dice a medio mundo que aquí están las puertas abiertas para todos y que el dinero de los impuestos de los españoles está para mantener a cualquiera que venga de fuera, Cuando un gobierno promueve una invasión migratoria permanente, destruyendo nuestra sanidad, nuestra educación, la seguridad de las calles, el mercado de la vivienda e incluso nuestra manera de vivir y nuestra identidad, cuando un gobierno hace todo eso, no estamos ante un gobierno, estamos ante una organización criminal que ha traicionado los intereses de todos los españoles. Lo que ha ocurrido en Toledo no es una granizada, no es un terremoto, no es una catástrofe natural de esas que no se pueden evitar ni paliar, no es un mal de ojo, no es una condena bíblica, ha sido el fruto de la corrupción permanente, ha sido el fruto de la corrupción política, Ha sido el fruto de colocar a señoritas de compañía en las empresas que tenían que arreglar las vías del tren. Ha sido el fruto de colocar a gente que hoy está en la cárcel o en el banquillo y que eran amigos de Pedro Sánchez y compañeros de viaje en el Peugeot al frente del Ministerio de Transportes, como Ábalos hoy en la cárcel. o como el consejero de la Renfe, Coldo. Vaya dos. A esos les pusieron al frente del sistema ferroviario español. Y después de a esos han puesto al frente a un ministro cuya mayor preocupación inmediatamente después de conocer la muerte de tantos españoles ha sido tuitear contra la derecha. Minutos después, esa era la mayor preocupación de Óscar Puente Y antes del accidente también, y lo he dicho, frenar al fascismo Pero pedirles que frenen un tren es demasiado Pedirles que los españoles puedan montar con seguridad en un tren y lleguen a su destino es demasiado Pedirles que la gente no tenga que montarse en un tren, llamar a la familia y decirle Os llamaré al llegar, es pedir demasiado a este gobierno No se lo vamos a perdonar nunca y vamos a trabajar para que se sienten en el banquillo. Estamos ante una corrupción política que exige justicia, pero que se soluciona también desde la política. Cuando un gobierno destruye el acceso a la vivienda de todos los españoles como consecuencia de abrir las fronteras y que entren 5 millones de personas en 5 años en un país que no construye más vivienda, eso exige una respuesta política y una solución política. Cuando un gobierno destruye la sanidad y una sanidad ejemplar se convierte en una sanidad cada vez más degradada, en la que las listas de espera para las citas médicas o para las operaciones se alargan meses y meses y a veces más de un año, lo que lleva a veces a que haya gente que muera antes de ser operada o de ser atendida. Eso exige una respuesta política. Cuando las políticas de un gobierno destrozan la seguridad en las calles, destrozan las carreteras, que ya veis cómo están, destrozan las vías férreas o destrozan la red eléctrica como consecuencia de experimentos ideológicos del fanatismo climático, eso necesita también una respuesta política. Y para que exista otra política hace falta que existan políticos diferentes. Políticos que piensen única y exclusivamente en el interés general, no en los intereses personales o en los intereses de un partido. Políticos que piensen en algo que no es ni de derechas ni de izquierdas, que es de sentido común, que es la prioridad nacional, que es la desregulación y las bajadas fiscales y que es la remigración. Gracias, señor presidente. Decir que un gobierno tiene una obligación en primer lugar con sus ciudadanos, con los que pagan los impuestos, con los nacionales y también con la gente que ha venido aquí a trabajar y a levantar España colaborando con nosotros. Esa es la primera obligación de un gobierno y por eso decimos que los españoles tienen que tener prioridad en el acceso a las ayudas de alquiler, en el acceso a las plazas de guardería y en el acceso a las ayudas sociales. Tampoco es ideológico decir que hay que detectar todas las sobreregulaciones en todos los ámbitos. En los ámbitos de la economía que afectan a los autónomos, a las pymes, a la industria, al campo, a agricultores, a ganaderos. Regulaciones ideológicas que vienen de fanatismos verdes, de fanatismos climáticos, de fanatismos de género y de cosas muy alejadas del interés general y muy alejadas de la necesidad de ser competitivos en un mundo difícil. Es difícil. No es ideológico decir que los impuestos tienen que ser los justos, es decir, los mínimos, y que tienen que ir destinados a los españoles, no a financiar las estructuras ferroviarias ni en Marruecos, ni en Egipto, ni en Uzbekistán, como ha hecho este gobierno de traidores. Senadores, no es ideológico decir que el dinero de los españoles tiene que ir en primer lugar a una mejor sanidad, a una mejor educación que está absolutamente colapsada y con los peores datos desde la perspectiva de las comparativas internacionales que se ha conocido nunca, que tiene que estar destinado también a la seguridad en las calles, a los policías y a los guardias y no a financiar partidos, sindicatos, organizaciones patronales y todo tipo de chiringuitos y de asociaciones ideológicas que solo respaldan a los españoles. ¡A la izquierda! No es ideológico decir todo eso, es de sentido común. Y yo sé que hoy muchas personas cuando nos escuchan, más allá de las etiquetas falsarias que nos ponen, cuando nos escuchan sin la traducción de algunos, sin el retorcimiento de nuestras palabras, muchos españoles se sienten llamados a esa tarea de reconstrucción nacional en la que nosotros no distinguimos. No estamos llamando a la derecha frente a la izquierda. A esa gente buena que hay en la izquierda, yo les pido que escuchen los discursos de esos del Frente Estrecho, que escuchen al tal Bustinduy, hablando estos días en los mítines, de la guerra civil, de hace un siglo entre españoles, muchos de los que estáis aquí seguro que tuvisteis abuelos o bisabuelos en bandos diferentes, o tatarabuelos, no es normal escuchar a Gabriel Rufián también en Barcelona, en el mítin con Podemos, hablar de la guerra civil. ¿Qué piensan esas gentes de izquierdas buenas, que tienen las mismas preocupaciones que todos nosotros, que quieren que sus hijos tengan un futuro, que quieren seguridad en las calles, que quieren llegar a final de mes cuando ven a estos cafres hablar de la guerra civil? ¿Pero en qué mundo viven? ¿Nos dicen que tenemos que callar por este accidente, que el luto significa silencio? Y nos están hablando de la guerra civil de hace un siglo. ¿Nos dicen que tenemos que callar y que el luto implica silencio? Fueron los mismos que montaron la que montaron por un perro que se llamaba Excalibur. O el tipo que ha puesto, el amigote de Óscar Muerte, que ha puesto en Renfe, que montó un lío porque había muerto un pato. Un pato en el Manzanares. Y montó, politizó eso. Y nos dicen que tenemos que callar ante 74 españoles que han muerto. ¡Jamás! ¡Jamás! Tenemos motivos para estar muy enfadados. Pero la vida sigue y tenemos la obligación, cada uno en nuestro puesto, de hacer lo que nos corresponda. Y el 29 de noviembre tenemos un reto histórico para los españoles, para devolver la esperanza a muchos millones de compatriotas. Has hablado de la muralla de esta ciudad magnífica, como una alegoría de nuestras fronteras. Pero esa muralla me sirve a mí también para hablar de los siglos de historia que han contemplado, de las generaciones y generaciones de españoles que nos precedieron. Nosotros no formamos parte de cualquier pueblo, de cualquier nación, de una nacióncita inventada o de un experimento actual. Formamos parte de una de las naciones más antiguas de la historia. Y eso tenemos que decirnoslo mucho más a nosotros mismos. Y, por último, mirando bastante atrás, podemos recordar que los tatarabuelos de nuestros tatarabuelos recobraron, después de siete siglos de invasión, el territorio de la patria para los españoles. De norte a sur, en una tarea que no tuvo descanso. Y que después de esas energías desbordadas que llevaron hasta Granada en 1492, no tuvieron suficiente nuestros antepasados y ofrecieron al mundo la evangelización de América y la mayor tarea de hermanamiento universal que ha ofrecido ningún pueblo a toda la historia. Y España se agotó después de esas tareas inmensas. Y fue un poquito a menos, pero aún fuimos capaces de defendernos de la invasión del ejército más poderoso de Europa, que avanzaba sin freno y que entró en España invadiéndonos por la traición de nuestras élites, por la traición de nuestros gobernantes, una vez más, los mismos o los hijos de los mismos que también permitieron la entrada de los musulmanes en el año 711.
Pues bien, nosotros formamos parte de ese pueblo.
A algunos les parecerá demasiado épico, a algunos les parecerá que esto de la historia es muy discutible. Muy bien, que crean en lo que quieran. Nosotros vamos a ser leales a nuestros muertos, vamos a ser leales a nuestros padres, a nuestros abuelos y a las generaciones que nos entregaron este tesoro que es España. Pero hoy tenemos, recordando eso, una tarea en frente que es dificultosa, porque este tipo que está ocupando la Moncloa puede hacer cualquier cosa. Pero, ¿qué es Pedro Sánchez? Al lado de lo que los españoles han enfrentado en su historia, la nada, muy poca cosa. Y lo digo porque es poco en lo que tenemos que emular a los españoles que nos precedieron.
La tarea no es tan difícil.
No hay que levantarse en armas, no hay que hacer nada excepcional. Solo tenéis que ir donde vuestros amigos, donde vuestros familiares, donde vuestros compañeros de trabajo y de estudios y convencerles de que España merece otra cosa y de que España puede tener un futuro mejor. Un futuro que signifique que los jóvenes puedan acceder a una vivienda con un salario digno y no tengan que abandonar ni Ávila ni España. España, que no les digan que vamos a ser sustituidos o que van a ser sustituidos por otros jóvenes. Una esperanza también para los mayores, para los padres y los abuelos de esos chavales, para esos abuelos que no son unas gentes egoístas y materialistas como nos quiere decir este gobierno pensando solo en la pensión, no, que piensan en sus hijos, en sus nietos, en sus bisnietos, Y que no les gusta, lógicamente, tener que emplear la pensión que se han ganado toda la vida para que ellos tengan un futuro y para que ni aun así puedan independizarse, formar un hogar y darles también descendencia a esos mayores. Para las mujeres que tienen el derecho a ser lo que han sido en España, libres, y no tener el miedo de tener que vivir en cárceles de tela, ni a caminar asustadas por la calle ante esos que importa el gobierno o que sueltan de la cárcel las de Podemos. A los violadores, esos que han multiplicado sus crímenes por tres desde que llegó Sánchez, podemos devolver una esperanza a partir del 29 de noviembre a los autónomos, a las pequeñas y medianas empresas, a esas familias esforzadas que trabajan y que dan empleo a otros y que prácticamente se levantan por la mañana pensando en cómo defenderse del gobierno, del asedio fiscal, de las normativas exageradas y que cierran la persiana muchos llorando Porque saben que el día 20 han pagado el IVA y que ya no llegan a final de mes para los agricultores y los ganaderos o para los artesanos que hicieron las mismas tareas que a lo largo de muchas generaciones hicieron sus mayores para esas familias que generación tras generación han trabajado en lo mismo, en el campo, en la tierra y que han alimentado a España y que hoy han sido condenadas a la falta de futuro por ese fanatismo verde, por esa competencia desleal, por esos acuerdos comerciales que les condenan. Es mucho lo que podemos cambiar el 29 de noviembre o lo que podemos empezar a cambiar, porque no vamos a lograr cambiar todo de la noche a la mañana, pero es mucho lo que podemos cambiar el 29 de noviembre con un esfuerzo mucho más pequeño del que hicieron nuestros antepasados para darnos esta España unida, esta España de libertad y esta España con una historia orgullosa que hemos heredado. Muchas gracias a todos por estar aquí y adelante españoles de Ávila, sin miedo a nada ni a nadie. ¡Viva España!
Para finalizar, como acostumbramos en los actos de Vox, nos ponemos en pie para escuchar nuestro himno nacional.
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