Otro · 21 de septiembre de 2026
Pedro Sánchez interviene en la clausura del acto 'IA360'
| Quién | Similitud | Decisión | Habla | Etiqueta |
|---|---|---|---|---|
| Pedro Sánchez PSOE | 0,89 | Identificado por la voz | 21 min | SPEAKER_04 |
| Hablante sin identificar 2 | 0,36 | Sin identificar | 6 min | SPEAKER_05 |
| Hablante sin identificar 1 | 0,36 | Sin identificar | 5 min | SPEAKER_02 |
| Hablante sin identificar 4 | 0,35 | Sin identificar | 4 min | SPEAKER_06 |
| Hablante sin identificar 3 | 0,28 | Sin identificar | 4 min | SPEAKER_03 |
| Hablante sin identificar 5 | 0,35 | Sin identificar | 2 min | SPEAKER_01 |
| Hablante sin identificar 6 | 0,35 | Sin identificar | 41 s | SPEAKER_07 |
| Hablante sin identificar 7 | – | Sin identificar (poca voz) | 1 s | SPEAKER_00 |
Similitud: coseno entre la voz de este hablante y la huella de voz más parecida (1 = idéntica). Se acepta un nombre con 0,55 o más, al menos 0,10 por encima de la segunda huella y 20 s de voz. Por debajo, el hablante queda sin identificar.
Detalles técnicos
Transcripción
...sino también y esencialmente de quienes la están construyendo. Estamos sin duda ante una tecnología capaz de transformar nuestra economía, nuestras aulas, nuestros servicios públicos y nuestra vida misma. En un momento de su desarrollo, además, que va a determinar no solo nuestro futuro, sino el de todas las generaciones que vengan detrás nuestra. Y todo a una velocidad de vértigo. Por eso, permítanme que reformule esta disyuntiva, esta pregunta, con otra pregunta que quizás sea algo más incómoda, pero de la que depende todo lo demás. ¿Basta con que la tecnología exista y se desarrolle para que sus beneficios se distribuyan de manera justa a la mayoría? La historia económica nos responde que no. Tenemos, por ejemplo, autores como Acemogro y Johnson, que lo han documentado de manera extensiva. Por ejemplo, durante buena parte del primer siglo de la revolución industrial, la productividad creció, pero los salarios reales no. La prosperidad compartida no fue un efecto automático de la máquina. Llegó después. Y llegó porque hubo educación, hubo instituciones, hubo derechos y hubo contrapoder. La dirección del cambio tecnológico no nos viene dada, se decide. Y toda decisión tiene un dueño. Así que la pregunta no es qué. O hasta dónde va a llegar esta tecnología, sino quién o cómo va a decidir qué hacemos con ella. Sin ir más lejos, si no participamos en la toma de decisiones, nadie va a preocuparse, por ejemplo, por qué esta tecnología hable o piense en nuestras lenguas y con nuestros valores, respete nuestras reglas o llegue a una PyME, por ejemplo, de Cáceres, igual que llega a una corporación de California. Las disyuntivas reales, las que este plan afronta y las que el panel que viene después desarrollará sin duda mejor que yo, son tres. La primera es sustituir o aumentar. La misma tecnología admite dos usos, hacer a menor coste lo que hace un trabajador o permitir que ese trabajador haga cosas que antes no podía hacer. Y la diferencia no está en el algoritmo, sino en la decisión de quién lo despliega y en los incentivos que pongamos a su alrededor. La segunda disyuntiva entre concentrar o distribuir. Es una tecnología con rendimientos crecientes y unas barreras de entrada, unos costes de entrada altísimos. Y si no hacemos nada, tiende a concentrarse. Distribuir significa que la PYME, el autónomo o en el aula tengamos acceso real a la infraestructura, a los datos y al talento. Pero es también tener un desarrollo propio. Empresas, centros y modelos propios y un ecosistema español y europeo con una escala suficiente para competir. Un país que solo consume tecnología ajena no distribuye nada, sino que genera dependencia. Y la tercera disyuntiva es heredar las reglas o decidirlas. Podemos ser tomadores de normas escritas en otro sitio y para otros mercados, o parte de quienes las prueban, las supervisan y las mejoran. España ya ha elegido este segundo camino. Y esta decisión no acaba en nuestras fronteras, se juega sin duda también en la Unión Europea, donde tenemos que fijar, junto a nuestros socios, el estándar internacional. Para nosotros, además, se juega también en el espacio iberoamericano, donde nuestra lengua debe trabajar en un espacio propio. Y ninguna de estas decisiones puede tomarse desde un despacho, necesitamos tomarlas en conjunto. Un plan de país sobre esta tecnología que no se haga para la sociedad, sino con ella. Por eso, el paso siguiente de la IA360 de nuestro plan es sentar en la misma mesa a expertos, sindicatos, empresas, científicos, la academia, la sociedad civil, la administración pública, para que este camino tenga dueños y no solo destinatarios. Y termino con algo que sostiene todo lo anterior, la confianza. Podemos levantar la mejor infraestructura, podemos tener los mejores modelos y aún así seguiría faltando lo esencial. La confianza no se decreta, aparece cuando el ciudadano se siente protegido, porque hay reglas, supervisión, hoja de ruta. Y sobre todo cuando se siente preparado, porque conoce, porque sabe, porque entiende lo que la máquina puede hacer o lo que no puede hacer. Y por lo tanto es más difícil de estafar, es más difícil de manipular y también más difícil de sustituir. Así que permítame terminar dos siglos atrás, cuando Kant definió la ilustración como la salida del hombre de su minoría de edad. La capacidad de servirse del propio entendimiento sin la guía de otro, y lo resumió en dos palabras que tomó de Horacio dieciocho siglos antes. Sapere aude, atrévete a saber. Esta es la tarea que tenemos, que esta tecnología amplíe nuestro entendimiento en lugar de sustituirlo Gracias a
todos por su participación. Lillo, directora del Instituto Big Data de la Comunidad de Madrid, y doña Verónica Bolón, directora de la Catedral de la Universidad de A Coruña Inditex de IA en Algoritmos Verdes.
Muy buenos días, presidente, vicepresidentes, ministros, ministras, compañeros secretarios de Estado, especialmente a todos los que habéis querido acompañarnos hoy, que realmente sois protagonistas de lo que hoy el presidente nos va a contar aquí, pero del despliegue de la digitalización de nuestro país. Me siento en una mesa de lujo en la que nos apetece mucho escuchar tanto a Verónica, a Senen y a Rosa para hablar sobre la inteligencia artificial que tenemos y cómo ir hacia la que necesitamos y por la que estamos trabajando. Precisamente hoy, mientras el presidente del gobierno lidera este nuevo plan para un despliegue responsable de la inteligencia artificial, En España tenemos a 56 oficinas acelerapymes en todo el territorio, empezando la semana de la inteligencia artificial con talleres, experiencia, formación con la economía real. Lo que pretendo decir es que si somos capaces de presentar este plan es porque tenemos una base muy sólida en nuestro país. Me he traído el Atlas de la IA, que ya conocéis, y eso nos permite tener capacidades y potencialidades que hoy vosotros vais a explicar mejor que nadie. Voy a empezar hablando del impacto positivo de la inteligencia artificial en la economía, en la empresa, en la sociedad. Y ahora, con ansiedad, a hablar de la inteligencia artificial como una oportunidad. Senem, me gustaría que nos comentaras cómo ves el paso del avance tecnológico a la economía real. Cómo pasamos de esa inteligencia artificial que sale de los laboratorios, tengo que confesar que Senem fue de las primeras personas que me habló de la inteligencia artificial hace muchísimos años, y cómo se convierte en mejores empresas, mejores servicios, mejores empleos. Nuestro reto es acortar esa distancia entre lo que la tecnología permite y lo que las economías y las personas perciben en su día a día y me gustaría que nos contaras dónde estamos viendo ya en España ese impacto real de la inteligencia artificial sobre la productividad, la competitividad y sobre todo qué crees que necesitamos para que esa oportunidad llegue realmente a pymes autónomos y que no se quede concentrada, como apuntaba el vicepresidente, solo en las grandes organizaciones. Senen ya sabe que tiene poco tiempo, eso no lo voy a repetir.
Sí, lo sé. Y me has preguntado el infinito. Señor presidente, vicepresidentes, ministras, ministros, autoridades, presidentes. Primero, gracias por la confianza. Segundo, los que somos científicos no nos resistimos a escuchar una pregunta y no intentar responderla. Y el vicepresidente decía, la pregunta es si acelerar o frenar. Y yo le respondo, la respuesta es hay que devolver la inteligencia artificial a la escala humana, la escala de tiempos, la escala de comprensión, de asimilación, de aplicación, de gobernanza, de regulación. Y no está ahí. La inteligencia artificial de vanguardia, llevada por el frenesí que vivimos, yo digo que no es una carrera, es una estampida, ha superado ya claramente la escala humana. Hay que devolverla ahí. Y eso tiene que ser un empeño de los gobiernos, me consta que de este lo es. Ahora voy a la respuesta, que es enorme, pero... Primero, yo creo que tenemos que ser conscientes de la realidad. Y la realidad es que la productividad que estamos obteniendo de la IA todavía no es la que se ha anunciado y reiterado. Estamos muy por debajo. Estamos viviendo lo que yo denomino la segunda paradoja de Solu. Robert Solu, el premio Nobel en el año 87, dijo una frase muy conocida y célebra. Pero las computadoras ya están en todas partes, menos en las estadísticas de productividad. Pues eso se está produciendo ahora con la IA. La IA está en todas partes, pero todavía no está impactando en la productividad al nivel al que llegará, no lo dudemos. Pero llegará sobre todo, y cuanto antes, si somos capaces de hacer que pase de la ansiedad de tener que ponerla por doquier a realmente ponerla donde es necesario. El vicepresidente también decía que es mejor ampliar que automatizar. Es mejor ver cómo damos nuevas capacidades, cómo rediseñamos los procesos, que simplemente pensar cómo reducimos costes. Por ejemplo, suprimiendo personas o rebajando las condiciones laborales. Y yo sé que te ríes porque dices, Esteban, ya
entró en el carrete.
Por ir cerrando. A ver, decía que el diagnóstico está hecho. El Banco de España, de hecho, evidenció algo que sabemos bien y que no es solo de España. Hay una brecha entre las grandes empresas y las pequeñas y medianas empresas y esa brecha hay que reducirla en cuanto al uso, la integración de la IA. Y, fundamentalmente, es formación, algo en lo que incide esta estrategia, incide la política del gobierno. Son medios, es decir, dar los recursos necesarios que sean esos estímulos imprescindibles para que esas pequeñas y medianas empresas puedan sumarse. Y datos, algo que en nuestro país también cuidamos y, sobre todo, en ciertos sectores. Hablo de turismo, hablo de salud, pero hay más, ¿eh? Energía renovable, en fin, la administración, nuestra administración está muy digitalizada. Y eso es un aspecto vital porque es lo más universal que tenemos y es extraordinariamente importante para ayudar a la ciudadanía.
Ahí también tenemos una base muy sólida.
Por eso, sí.
Hemos desarrollado una política de espacios de datos y hemos movilizado más de 500 millones de euros, Espacio Nacional de Datos de Salud. Yolanda Díaz ¿Qué puede aportar la combinación de datos, matemáticas e inteligencia artificial para el propósito que tenemos como gobierno, que es mejorar la sanidad, la educación, la movilidad, la administración, en definitiva, la vida de la ciudadanía, una inteligencia artificial con propósito?
Bueno, en primer lugar, gracias por la confianza, por compartir este rato con vosotros. Me parece una oportunidad tremenda para poner en valor toda la investigación que se está haciendo en España en torno a la inteligencia artificial. y más en concreto poner el punto en la cooperación datos, matemáticas e IA. Yo creo que lo que se está pasando ahora es lo mismo que pasó cuando empezó a acuñarse el término de Big Data. Todo el mundo, todas las empresas, todas las pymes querían hacer Big Data. Es como algunas veces matar moscas a cañonazo. Tú a cada problema le tienes que dar la solución concreta. ¿Eso qué exige? Eso exige calidad del dato. Nosotros tenemos una oportunidad grandísima en España porque además podemos liderar el hacer IAN castellano, que es algo que evidentemente no le importa a muchas grandes compañías, con todos los sustratos que tenemos en Iberoamérica. Creo que el dato, todo lo que es el corpus del castellano, la cultura nuestra, es un patrimonio que debemos explotar. Luego, las matemáticas están haciendo hoy muchísimo, muchísimo por comprender lo que hay detrás de los algoritmos y de la IA. Sin la investigación en matemáticas, sin una investigación rigurosa, sería muy complicado sacar conclusiones fiables, porque la calidad del dato es lo que va a hacer lo que siempre me gusta a mí llamar la ley de transformación de la mierda, y perdonad el foro donde lo digo, pero si tú tienes datos de muy baja calidad, En realidad lo que vas a obtener es verdaderamente algo que no es fiable y que no ayuda a la toma de decisión. Entonces, trabajar en la combinación de matemáticos, informáticos, en todo lo que es producir mejores algoritmos es algo fundamental. ¿Dónde impacta? En todo. Porque el dato es transversal a cualquier ámbito de conocimiento, tanto en medicina como en marketing, como en finanzas, como en educación. Yo creo que ahora mismo ya estamos notando un poco de retorno. Todavía comparto con Sené el tema de que no se ha democratizado el uso de la IA convenientemente en pymes y para eso es súper necesario la alfabetización que propone este plan. A todos los niveles, tanto a nivel adulto maduro de pymes como a nivel más infantil, porque vamos a decir de primaria y secundaria. Creo que eso es algo fundamental. Gracias Rosa.
Gracias Rosa. Verónica, voy a unir dos preguntas porque nos quedamos sin tiempo. El acceso no basta. Somos unos convencidos de que necesitamos capacidad. Esto no estaba preparado, sus respuestas que aislaran todas para utilizarla. Garantía del acceso a la inteligencia artificial es importante porque por sí sola no garantiza la igualdad de oportunidades. Si queremos que esta infraestructura llegue realmente a todos necesitamos que las personas la utilicen, la comprendan. Somos un gobierno que ha llevado la conectividad a todos los rincones de España y creemos que esta infraestructura de inteligencia artificial tan relevante, social, económica, económicamente tiene que llegar y garantizar esa igualdad de oportunidades. Por lo tanto, te quiero preguntar qué significa estar realmente preparado para convivir y trabajar con la inteligencia artificial y cómo conseguimos que esos usuarios que ahora mismo son pasivos pasen a protagonizar, a liderar, Yolanda Belarra, que también era un mensaje que nos lanzaba el vicepresidente a decidir que queremos que sea la adopción de la inteligencia artificial en nuestro país. Pero tengo que preguntarle a Verónica, porque lidera la cátedra, una de las cátedras públicas que tenemos en España con empresas, una de las 20 cátedras de inteligencia artificial y algoritmos verdes, si crees que podemos aportar al ámbito global en la sostenibilidad también de la inteligencia artificial. Adelante.
Bueno, gracias también por la oportunidad de estar aquí. En cuanto a la primera pregunta, son cosas que ya se han comentado porque estamos todos súper alineados, pero la alfabetización, la formación, como se propone en este plan, es súper importante. Yo creo que hay tres factores fundamentales. Que la ciudadanía sepa utilizar la IA porque es algo que vamos a tener, queramos o no. Pero la segunda cosa y quizás más importante es saber cuándo no utilizarla y cuáles son sus limitaciones porque esto es algo que yo veo que falta muchísimo. y la tercera siempre el sentido común, que es algo que últimamente nos falta. Y yo como profesora que soy, yo veo que ahora mi alumnado ya está pensando que por la IA ya no hace falta aprender y es al contrario. Yo creo que la IA nos tiene que dar la oportunidad de aprender más, de entender mejor algunos conceptos. Yo siempre les digo, la IA tiene que venir a potenciarnos y no a sustituirnos, pero es un mensaje que cuesta meter en la sociedad y yo creo que hay que trabajar muchísimo en esa formación y alfabetización. Y en cuanto a la otra parte, mi favorita, la de la sostenibilidad, yo creo que en España estamos haciendo un esfuerzo enorme, tenemos el Plan Nacional de Algoritmos Verdes y muchísimas estrategias que van en este sentido. y creo además que es una pata muy importante para que seamos competitivos, porque además se ve que las grandes empresas cuando quieren pues hacen que los algoritmos sean más eficientes, para que consuman menos, para que los podamos utilizar más. Pero eso encaja un poco con la paradoja de Jevons que dice que cuando una tecnología se hace más eficiente la utilizamos más, Gracias. Son diferenciales y yo la verdad estoy muy orgullosa de eso y también de que desde el Gobierno se me dé la oportunidad de tener financiación para esta cátedra en la que estamos haciendo cosas muy interesantes.
Nosotras también estamos muy orgullosas, la verdad. Verónica, lo que estáis haciendo, porque además a la parte de investigación, de formación, a todo lo que están generando las cátedras, estáis haciendo una gran labor de divulgación, lo cual es fundamental.
Bueno, yo también dirijo una de las cátedras que vosotros habéis promovido, de lo cual estoy muy satisfecha y animo a que tengan continuidad. Y creo que una... Sí, yo... Aprovechamos la oportunidad. Pero quería simplemente puntualizar que dentro del ámbito español nosotros estamos desarrollando algo que es muy interesante, que es medir la brecha energética de los sistemas de IA. Si tú no mides, si tú no evalúas, no puedes de alguna manera incorporar en la variable de la precisión de estos modelos ese concepto. Entonces creo que es muy importante que desde España se está liderando el tema de la eficiencia y de la sostenibilidad.
Muchísimas gracias Rosa, sí, muy buen tándem realmente. Bueno, pues vamos a hablar ahora de la inteligencia artificial como infraestructura de soberanía, derechos y talento. Senen, otra pregunta fácil. ¿Qué soberanía necesita realmente España? Defendemos que soberanía tecnológica no es producirlo todos nosotros, pero sí tener las capacidades suficientes que nos permitan decidir. Y evidentemente no depender de talento, infraestructura, conocimiento, acceso a tecnología de frontera, junto a las capacidades propias, ahí donde nos den un control efectivo. Senem, si España tiene que escoger dónde construir capacidades propias, dónde garantizar acceso y alianzas, ¿cuáles crees que deberían ser nuestras prioridades y que tenemos que empezar a reforzar ya para fortalecer esa capacidad de decisión y la inteligencia artificial que viene?
La soberanía es una entelequia, no solo de España. Lo es para Europa, lo es para el mundo. Ni siquiera Estados Unidos ni China pueden, en sentido estricto, aspirar a tener soberanía en todo el stack de la IA. Eso no es posible. Lo que no significa que no tengamos que trabajar y mucho en reducir la dependencia. Y yo creo que España tiene, España enmarcada en Europa, en la Unión Europea, evidentemente tiene aspectos muy interesantes. Uno es el talento. Yo diría que hay un pico de talento aquí en nuestro país. Tienen que evidenciarlo todavía las estadísticas de forma absolutamente definitiva, pero yo diría que sí. Hay gente muy bien formada, con mucha capacidad y voluntad, que al final es lo que mueve los proyectos. Después, hay un aspecto que no sé por qué no se está insistiendo más en él. Primero, yo discrepo de que regular es lo contrario de innovar. Si se regula bien, con diligencia, eso ayuda a innovar, porque te marca el camino. Evidentemente hay innovaciones que no se podrán hacer, pero es que no se podrán hacer porque es que no queremos que se hagan, por eso regulamos. Y hay un aspecto que se puede monetizar de toda la regulación y de toda la apuesta por la IA confiable, que se puede monetizar, no es solo una cuestión de que es un compromiso con nuestro país, es que es una cuestión de que puede dar lugar a nuevos negocios, negocios que va a comprar el mundo, porque o nos vamos todos a esa palabra que dijo ella, O habrá sentido común, pero el sentido común no lo ponen las máquinas, lo ponemos nosotros. Entonces yo espero que prospere el sentido común y ese sentido común devolverá, como dije antes, la IA a la escala humana, hará que la IA confiable sea imprescindible y eso se monetiza. Por tanto, esa es una apuesta clara. Creo que no fabricamos chips, pero no renunciamos a hacerlo. Y España está trabajando en ese sentido y el BSC libera en ese sentido una apuesta de país. Pero sí que, mientras tanto, podemos ir desarrollando nuestras capacidades de supercomputo.
Tenemos dos gigafactorías, perdón, vamos
a tener una gigafactoría, pero tenemos dos factorías de IA y somos uno de los tres países, junto con Alemania y Polonia, si no estoy equivocado, que tiene dos. Tenemos realmente muchas cosas. Entonces, yo diría, hay que poner más en valor aquello donde realmente no tenemos ninguna limitación para poder ser líderes y después reducir la dependencia tecnológica y el resto. Pero no nos llenemos la boca con soberanía en todo. Es imposible. En un mundo global ya eso no es posible. Y quizás hasta no es deseable.
Muchas gracias, Senen. Tenemos algún dato que avala lo que nos contaba Senen. El aumento del porcentaje de la economía digital en el PIB, que ha sido la verdad que exponencial, estamos ya en más del 27% de economía digital en el PIB, está por aquí de hecho la asociación que lo ilustra, marcaba el año pasado que se basa sobre todo en la apuesta pública por la inteligencia artificial y en el modelo de inteligencia artificial ética que defendemos como país. Por lo tanto, es una cuestión, por supuesto, de valores y de principios europeos, pero también de potencial económicamente hablando. Rosa, derechos y confianza como condición de adopción. Los derechos no son una agenda paralela a la innovación. Hay todo un mercado y evidentemente una gran parte de la ciudadanía que quiere una tecnología y una inteligencia artificial confiable, con supervisión creíble, con reglas comprensibles. ¿Cómo crees desde el rigor científico y matemático que podemos conocer o que necesitamos poder conocer, medir y evaluar los sistemas de IA para utilizarlos con más confianza y cómo construir esa garantía sin renunciar a aprovechar sus capacidades?
Yo aquí estoy totalmente alineada y creo que el ministro Cuerpo ha abierto un poco la brecha cuando has hablado de confianza. ¿Qué está pasando en la IA que está generando mucha desconfianza? Porque se está viendo toda la cantidad de sesgos que está produciendo. Ya éramos conscientes con la IA analítica, pero es que la IA generativa también está produciéndolo. y hay infinidad de noticias en los medios de comunicación donde se evidencian esos sesgos. Por tanto, yo creo que la confianza en la IA parte de que tengamos una investigación muy rigurosa para analizar esos sesgos precisamente y que hagan que la inteligencia artificial sea totalmente confiable. Estamos ahora mismo en una etapa muy incipiente de la evaluación de esos sesgos. Por decirte ejemplos concretos, ahora mismo estamos dirigiendo las primeras tesis, los primeros trabajos fin de máster vinculados con el ámbito de los sesgos y no te estoy diciendo que vayamos a la cola de Europa, sino a nivel totalmente pionero en España. España. Eso exige, y vuelvo otra vez a mi intervención anterior, una gran capacidad de investigación. En la medida que tú conoces por qué un algoritmo es o por qué una IA es muy precisa en el 90% de los casos y en el 10% no, lo importante es saber por qué está fallando en esos 10%. Funciona igual en hombres que en mujeres, funciona igual en todas las capas de edades. Analizar eso exige, desde luego, muchísima investigación seria, rigurosa y matemática. Insisto en la palabra matemática porque creo que es la mejor forma de modelizar la incertidumbre en la inteligencia artificial.
A los tres, Rosa Senen, que por cierto es el presidente del Laboratorio de Ideas de la ESEA, primera agencia española de supervisión de inteligencia artificial en Europa, un referente en el mundo, lo puedo asegurar, y están ya trabajando en Mujeres e Inteligencia Artificial, Menores e Inteligencia Artificial, Desinformación e Inteligencia Artificial, por supuesto, Empleo e IA. Y querida Verónica, muchísimas gracias de verdad a los tres, ha sido la verdad que un placer escucharos y ahora vamos a la parte más importante del acto.
Pueden volver a sus asientos, son tan amables. Seguidamente se proyecta un vídeo sobre el Atlas de la IA. Tiene la palabra el presidente del Gobierno.
Muchas gracias. Como bien antes comentaba el vicepresidente y, por supuesto, también los panelistas de lujo que hemos tenido, es un desafío, es un debate que cada vez está más presente en la conversación, no solamente publicada, sino también la conversación pública. Y, por cierto, de la cual España ha participado de manera directa o indirecta durante todo este tiempo. Esta semana que empieza la Asamblea General de Naciones Unidas, es importante recordar que el año anterior se lanzó, se aprobó en la Asamblea General de Naciones Unidas, la creación por primera vez del panel de expertos de la inteligencia artificial, emulando al panel de expertos de la emergencia climática, Precisamente porque somos muy conscientes de la necesidad de crear unos mínimos estándares entre todas las naciones a la hora de desarrollar esta importante tecnología. España ha participado activamente en su génesis e incluso también albergó la primera reunión en la Sala Constitucional de las Cortes Generales Porque queríamos precisamente trasladar ese mensaje de que no solamente la ciencia, los expertos, sino también el poder político expresado en una democracia, lógicamente, en donde reside la soberanía nacional, que son las Cortes Generales y donde se legisla, pues el lugar donde tenemos que hacer esa intersección, ese encuentro entre la ciencia, la tecnología y, por supuesto, también la regulación a la cual antes se hacía referencia. Es evidente, y creo que no hace falta escuchar a aquellos que están dentro de estas empresas, que este desafío de la inteligencia artificial ya no es para dentro de cinco, diez o cincuenta años. Es de ahora mismo, de ya, y con lo que además da la sensación de que llegamos un poco tarde, cuando antes se ha dicho que tenemos que devolverlo a la escala humana, sobre todo para que podamos comprenderla, asimilarla y efectivamente poder utilizarla de la mejor manera posible. Sí me gustaría comenzar con una anécdota que a lo mejor algunos de vosotros y vosotras conocéis. Y es que a finales del siglo XIX Estados Unidos vivía eso que se llamó el comienzo de la Edad Dorada, un tiempo en el que se acumularon innumerables fortunas en manos de un puñado de magnates. Y uno de ellos era William Vanderbilt, el que, bueno, pues aquellos que no lo conozcáis, os lo digo, era el gran patrón de los ferrocarriles. Y a él se le atribuyen estas palabras que voy a citar a continuación. Al diablo con la gente, yo solo trabajo para mis accionistas. Esto es lo que dijo en el siglo XIX, finales del siglo XIX. Bueno, aquella frase yo creo que simboliza muchas cosas, pero a lo que me quería referir es que ejemplificó como pocas el etos de aquella época, la arrogancia de una clase que creía estar por encima de todo y de todos. La única regulación que aceptaba era la que podía emanar de sí mismo, nunca de los poderes públicos, a los que, por cierto, con esta declaración dejó claro que despreciaban. Pero si hay algo que la historia demuestra, y de nuevo estamos viéndolo en el desarrollo de la inteligencia artificial, pero no solo, es que la autorregulación no funciona. Que los incentivos de unos pocos que controlan las industrias punteras, hace poco leía en una entrevista a uno de estos principales tecnooligarcas decir confíen en nosotros. ¿Nosotros? Bueno, pues va a ser que no. Vamos a confiar entre todos nosotros y nosotras qué podemos hacer con esta tecnología. Bueno, lo que decía es que los incentivos de unos pocos que controlan estas industrias punteras nunca van a estar alineados con el interés general, por mucho que intenten convencernos de lo contrario. Y que, por tanto, una transformación de la magnitud que representa la inteligencia artificial lo que necesita son reglas claras, decididas por todos, controladas por todos y alineadas con los valores y los principios que representa la humanidad. Y, por tanto, si la inteligencia artificial queda concentrada en unas cuantas compañías y en un puñado de países, pues su impacto en la prosperidad compartida y, por tanto, en la idea de la democracia va a ser muy negativo, por no decir devastador. Por eso, creo que tenemos que actuar con urgencia, porque la inteligencia artificial desregulada, opaca, en estampida, como he escuchado, me ha gustado mucho esa interpretación de lo que es no una carrera, sino una estampida, y en muy pocas manos, es el perfecto para que ocurra una desgracia. Una inteligencia artificial sin el control de la inteligencia humana colectiva, pues no es inteligencia, es caos y probablemente también estupidez. Y actuar ahora, si lo hacemos bien, creo que tiene un reverso positivo. Y aquí se han hablado también de las bondades y de las oportunidades que representa la inteligencia artificial. Construir una inteligencia artificial responsable, como aquí se ha hablado, como también se expresa en el título de este plan que hoy presentamos, Una inteligencia artificial con una perspectiva y una visión humanista orientada al bienestar y a la prosperidad colectiva que permita construir sociedades más justas, creo que debe ser del interés de todos, no solamente de los gobiernos democráticos, sino también, lógicamente, de la sociedad civil en su conjunto, expresada hoy aquí en la presencia de empresarios, trabajadores, en definitiva, de buena parte de la sociedad civil articulada de nuestro país. Necesitamos, por tanto, una inteligencia artificial con supervisión y con trazabilidad que ayude a tomar las mejores decisiones para que no sustituya al criterio humano allí donde éste debe prevalecer. Y hay innumerables casos que no vienen al caso que yo ahora mismo explicite, pero que evidentemente está en la mente de todos. Esta tecnología puede cerrar muchas brechas, brechas sociales, brechas económicas, brechas geográficas o puede hacer lo contrario, ensancharlas aún más. Puede crear nuevos empleos o puede destruir más de lo que sea capaz de crear. Puede sostener su crecimiento en un uso racional de los recursos naturales, aquí se ha hablado antes de la energía, Pero pensemos también a la hora de hablar de los centros de datos en recursos tan importantes y tan escasos como es el agua o contribuir a esquilmarlos en un momento decisivo para mitigar y adaptarnos a la otra gran transformación que tenemos que hacer para hacer frente al desafío de la emergencia climática que es la transformación energética y la transición ecológica. Puede dar nuevas herramientas a nuestros maestros, a nuestros profesores y ensanchar horizontes de nuestros alumnos y alumnas o simplemente ofrecer a unos pocos y otros atajos que dañan ese proceso de aprendizaje que evidentemente es una de las alertas, de las alarmas que los expertos siempre nos recuerdan. Por tanto, lo que quiero decir es que este futuro no está escrito, ni está determinado por los agentes que ahora asustan a sus propios diseñadores. Ese futuro depende de nosotros y de nosotras. Lo escribiremos nosotros y nosotras. Y si lo hacemos bien, la inteligencia artificial puede democratizar ese acceso a las nuevas tecnologías, hacer las mejoras productivas para que lleguen más rápido a todos los sectores, a todos los trabajadores, a todos los hogares de nuestro país. Si lo hacemos bien, insisto, pues la IA puede hacer a los trabajadores más valiosos en sus empresas, no más prescindibles, y si lo hacemos bien, la inteligencia artificial creará oportunidades en más sectores de los que pondrá en riesgo. Pero, insisto, tenemos que hacerlo bien. Hay que hacerlo bien. Porque la inteligencia artificial ha recorrido cuatro años el camino de otras tecnologías de propósito general que tardaron décadas en completar. Y esto también es lo que, de alguna manera, preocupa, asusta, la velocidad tan exponencial a la que acelera esta tecnología. Y eso, por tanto, abre un debate crucial que sociedades democráticas como la nuestra tiene que abordar. Y es no si esta tecnología debe desarrollarse, que por supuesto, eso no está en discusión. No podemos poner puertas al campo. Lo que sí que está en discusión es en qué condiciones debe desarrollarse esta inteligencia artificial y esta tecnología. Y ahí es donde engarzo con lo que hoy presentamos, con el plan IA360 para un despliegue responsable de la inteligencia artificial, que es lo que hoy presentamos. Una hoja de ruta con acciones concretas, con hitos concretos, también con fechas específicas a desarrollar en los próximos 12 meses. Un plan para que nuestro país aproveche las oportunidades que la inteligencia artificial ofrece a nuestra economía, pero no solamente a nuestra economía, pero que también pone en el centro la seguridad ciudadana, la confianza, la protección de los más vulnerables, empezando por los menores. Creo, y aquí antes se ha dicho por parte de la Secretaría de Estado y también por parte del vicepresidente y muchas ocasiones me lo dicen todos los ministros, también, lógicamente, el ministro del Ramo, Óscar López, yo creo que partimos de una posición sólida. Casi la mitad de la población española en edad de trabajar ya usa la inteligencia artificial generativa, lo que, por tanto, nos sitúa en uno de los principales puestos. Nosotros, venía en el vídeo el séptimo puesto, aquí en las notas me han puesto el sexto puesto del país en el ranking de la Universidad de Stanford. Bueno, da igual el sexto o el séptimo, lo importante es que estamos en el top 10 en relación con el uso de la inteligencia artificial generativa. Ocupamos la segunda posición, y esto también es bien importante, en graduados de formación profesional superior en tecnologías de la comunicación, en las TICs. Contamos con infraestructuras digitales muy competitivas, sólidas, capacidad de cómputo, una energía renovable competitiva también que tenemos que continuar desarrollando. pero además creo que lo relevante es que desde nuestro país y no solamente las autoridades públicas sino también buena parte del tejido social civil de nuestro país ha entendido desde el principio que innovación y derechos no son caminos divergentes, que podemos desarrollar una tecnología puntera como es la inteligencia artificial y al mismo tiempo exigir que ésta sea segura, que sea transparente, que sea respetuosa con las personas. Y de ahí que seamos el segundo país del mundo en gobernanza de la inteligencia artificial, según de nuevo uno de los principales rankings como es el de la Universidad de Stanford. Fuimos, antes lo ha dicho la Secretaría de Estado, el primer país en crear la Agencia de Supervisión de Inteligencia Artificial. Por cierto, en esa política de desconcentración hoy esa agencia está situada en una ciudad gallega como es Acuruña. Impulsamos el Laboratorio de Naciones Unidas en Valencia Y esto es lo relevante también, bajo la presidencia española de la Unión Europea Se alcanzó el primer gran acuerdo sobre una ley europea de inteligencia artificial La primera norma integral en todo el mundo de estas características Que generó debate, hubo controversia, pero que supuso el primer paso para una regulación a escala supranacional de esta tecnología Pocos países, por tanto, creo que han sido tan claros en la defensa de una inteligencia artificial de inspiración humanista como la que hoy está siendo España. Y creo, además, que el tiempo nos está dando la razón, porque el plan que hoy presentamos se construye sobre esos principios, sobre esa experiencia y, además, con una ambición de seguir expandiéndolo. Por ejemplo, dentro de pocos meses, en la Cumbre Iberoamericana, también a escala iberoamericana, como antes adelantaba el vicepresidente Carlos Cuerpo. Bueno, este plan se construye sobre grandes objetivos que voy a sintetizar en cuatro, por intentar ser lo más breve posible. Primero, tenemos que reforzar nuestro músculo tecnológico. Es evidente, antes se ha hablado de datos, se ha hablado también de capacidad de computación. Bueno, tenemos proyectos estratégicos como la Gigafactoría de la Inteligencia Artificial, el desarrollo junto al Barcelona Supercomputing Center de nuevos modelos de inteligencia artificial para el caso de uso en ámbitos claves, como es, por ejemplo, la lucha contra la emergencia climática, la salud, también la energía, apostando por el desarrollo de centros de datos que cuenten con los mejores estándares energéticos y medioambientales, porque tenemos también que desarrollar esta inteligencia no de espaldas a la ciudadanía que va a ver presentes en sus territorios y sus centros de datos, sino que ellos también lo perciban en los territorios como oportunidad y como no un instrumento para esquilmar sus recursos escasos. Por tanto, que garanticen nuestra autonomía sobre los datos que allí se almacenen y, por supuesto, respeten nuestros recursos naturales. Primero, por tanto, como he dicho antes, ese músculo tecnológico. El segundo es convertir esta rápida adopción social de la tecnología en un motor económico y también, como antes se ha dicho, en un semillero de talento. Bueno, hay iniciativas muy interesantes, como es, por ejemplo, el bono de inteligencia artificial para pymes y para autónomos, con un objetivo lleno de ambición. y es que en el año 2030 más de la mitad de nuestras empresas hayan integrado la inteligencia artificial en sus procesos de producción, en su actividad en definitiva. Para conseguirlo, bueno, antes he apuntado aquí por parte de algunos de los panelistas, tenemos que apostar a fondo por el talento y su formación. Vamos a adaptar el currículum de secundaria y también de formación profesional para que nuestros jóvenes aprendan a usar, a convivir de una manera inteligente y responsable con la IA, pero también para que ese despliegue de la IA no dañe el proceso de aprendizaje, que evidentemente es uno de sus principales riesgos. Porque, evidentemente, la IA supone oportunidades, pero también retos, amenazas que tendremos que regular y controlar. Tercero, construir una gobernanza de inteligencia artificial que nos permita afrontar estos retos. Yo creo que los riesgos de una IA sin control son cada vez más evidentes. Lo estamos viendo en muchas noticias sobre problemas de ciberseguridad que se están creando con unas aplicaciones o unos modelos frente a otros. Esto ha quedado también acreditado con las declaraciones recientes de algunos de los principales actores, donde uno no sabe al final cuán de cierto hay, pero lo que hay también probablemente sea una estrategia en cuanto a la búsqueda y captación de financiadores de algunas de estas grandes compañías. En fin, sea lo que sea, lo que es evidente es que el flanco de la seguridad debe ser una prioridad absoluta también para este plan. Y vamos a abordarla en dos planos muy concretos. Primero, con el refuerzo de nuestro escudo de ciberseguridad y, en segundo lugar, aumentando la inversión ante los modelos de frontera más ofensivos. El cuarto y el último objetivo del plan que presentamos hoy probablemente es el que da sentido al conjunto de las medidas que lo integran y es el que me gustaría que trascendiera de la formal presentación de este plan. y es que tenemos que impulsar entre todos, sector privado, trabajadores y también sector público, un nuevo contrato social para la inteligencia artificial. Un nuevo contrato social para la inteligencia artificial. En definitiva, un gran acuerdo de país entre empresarios, trabajadores, por tanto sindicatos, patronal, partidos políticos, poderes públicos, Un gran acuerdo para ofrecer seguridad a las personas ante los cambios en el trabajo, en la vida que esta tecnología va a suponer y por eso el mes que viene, ya les anunció, vamos a convocar a los agentes sociales para avanzar ya en este gran acuerdo de país, en este nuevo contrato social de país. Amigos y amigas, señoras y señores, antes se ha dicho, yo creo que tenemos talento, tenemos un talento a raudales en nuestros jóvenes, en nuestros científicos y en nuestras científicas, en nuestros matemáticos. Hace escasos días estuve precisamente con la ministra de Ciencia, Investigación, Universidades, con algunos de estos matemáticos en la Universidad Autónoma. Por tanto, contamos con el talento, contamos con empresas y creo que también contamos con un ecosistema de startups dinámico. Tenemos conectividad, tenemos energía renovable y estamos construyendo infraestructuras necesarias para impulsar esta inteligencia artificial de manera responsable. Pero por encima de todo, creo que tenemos una cierta autoridad moral como país para impulsar una agenda valiente al respecto. No solo aquí, sino también a nivel global, para no estar a merced de prácticas monopolísticas, también abusivas, de estas grandes tecnoligarquías. Una agenda que responsabilice legal, financieramente, como ocurre en otros muchos sectores, algunos de los cuales están aquí presentes, a las empresas por los daños que causan en sus actividades. Por tanto, por los daños que causan con sus algoritmos, ya sean las deepfakes, los problemas de salud mental de nuestros hijos y nuestras hijas y nuestros jóvenes, o el robo de propiedad intelectual e industrial. Tenemos muchos mecanismos multilaterales para los que la IA de frontera esté al servicio de la humanidad y no al revés. Tenemos, por ejemplo, la Oficina Europea de Inteligencia Artificial, tenemos, como he dicho antes, el panel científico de Naciones Unidas, tenemos también ese diálogo global entre gobiernos, empresas sobre inteligencia artificial y, en todos ellos, nuestro país es un actor de primer orden. No es un convidado de piedra, sino que es un actor activo que participa, que propone, que en definitiva quiere el desarrollo responsable a escala global de esta importante tecnología. Por tanto, que tratamos de construir consensos y compromisos entre distintas sociedades. Por tanto, lo que vamos a hacer es redoblar nuestros esfuerzos para que esos mecanismos avancen, trabajando con otros países que piensan como nosotros. Creo que hay múltiples ejemplos, ya sea en Canadá, ya sea en Japón, también dentro de la Unión Europea, con países que están claramente alineados con nuestra forma de ver el desarrollo responsable de la inteligencia artificial. En definitiva, esto lo hacemos porque ningún Estado puede supervisar por sí solo una tecnología que, como antes se ha dicho, no reconoce fronteras. Concluyo, de nuevo, agradeciendo la presencia de tantas personalidades referenciales en múltiples sectores que ven la inteligencia artificial como una oportunidad, pero también como un instrumento que tenemos que regular. Y, además del agradecimiento, concluyo con otra referencia, digamos, histórica. Hoy, como hace 150 años, algunos magnates siguen defendiendo que la regulación es enemiga de la innovación. Antes se ha hecho alguna reflexión al respecto. Recelan, por tanto, del poder público porque creen que están por encima de él y piensan que debe haber una regulación, una regulación que son ellos quienes tienen que dictarla. Y créanme que cuando yo he tenido ocasión de poder hablar con estos tecnoligarcas, algunos de ellos, descubierta la inteligencia artificial, lo que quieren es crear barreras de entrada para consolidar precisamente ese monopolio o ese oligopolio. En fin, no pueden estar más equivocados. Sería bueno que los tecnoligarcas del presente no cayeran en el mismo error en el que incurrieron los magnates del pasado, porque a fin de cuentas nadie está por encima del interés público. Y créanme, en este campo creo que hay mil razones para que ese interés prevalezca. Probablemente la más importante de todas es que en ningún lugar está escrito, o mejor dicho, en ningún lugar está escrito que el progreso tecnológico garantice el progreso social. Como antes se preguntaba de manera retórica en su intervención el vicepresidente Carlos Cuerpo. Depende de nosotros y nosotras que esto ocurra. Y esa es y no otra la vocación de esta estrategia, del plan que hoy presentamos, impulsar una nueva agenda para el desarrollo de la inteligencia artificial con un nuevo contrato social que ponga a nuestro país al frente a las personas donde merecen estar, en el centro de todas las prioridades de la acción pública, pero también de esa acción de país que necesariamente necesitamos también en el desarrollo de la inteligencia artificial. Contamos con todos vosotros y vosotras. Nada más y muchas gracias.
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